miércoles, 16 de marzo de 2011

Las nuevas generaciones deben educarse con la visión de Monseñor Romero


La Fundación Romero inicia el ciclo de conferencias sobre la vida de Monseñor Oscar Arnulfo Romero. Presiden: Monseñor Ricardo Urioste, Presidente de la Fundación Romero; Maritza Hernández, del IDHUCA, Paulita Pike y Noemí Contreras, de la fundación.


Las nuevas generaciones carentes de valores y acechadas por la violencia imperante, el consumismo desmedido y propiciado desde los medios de comunicación, presas fáciles de la pobreza y la marginación, deben ser reorientados desde la visión de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.



En el marco de los actos conmemorativos del  31 aniversario del martirio del religioso, asesinado el 24 de marzo de 1980 por los Escuadrones de la Muerte, la Fundación Monseñor Romero, inició este lunes las jornadas de reflexión y estudio del pensamiento. Las actividades se llevan a cabo en la Cripta de Catedral Metropolitana, lugar en el que descansan los restos del arzobispo asesinado.

“Monseñor Romero y la creación de una juventud nueva”, a cargo de Maritza Hernández, del Instituto de Derechos Humanos de la UCA (IDHUCA), fue la primera ponencia, ayer. Se concluyó que la visión de Monseñor Romero es fundamental en el rescate y reorientación de la niñez y juventud salvadoreña.

Alcoholismo, drogas, desenfreno sexual, medios de comunicación que impulsan campañas de desinformación y contribuyen a la confusión de los jóvenes, no son problemas nuevos en la sociedad salvadoreña.

Hernández recuerda que “él (Romero) decía, en aquellos días, que estos problemas de hoy son responsabilidad de todas y todos, y sigue siendo ahora de la misma manera”.  Añadió que las características de profeta en Monseñor Romero, se expresaron en mensajes como “en el que nos decía que nuestro deterioro moral lo encontramos por todas partes”.
¿Cómo formar una nueva juventud?, la gran interrogante de este conversatorio entre representantes de la población, iglesia, comunidades eclesiales de base, entre otros, dejó al descubierto otra pregunta ¿cómo formar una nueva juventud?
Hernández advierte que para responderla es necesario que los adultos, particularmente, deben realizar acciones semejantes a las realizadas por Monseñor Romero; es decir, identificar y atender las necesidades de los demás antes que las de nosotros.

“Él nos planteaba ver la realidad a la luz del evangelio, y la realidad social, la realidad individual… por lo tanto, primero hay que ver la realidad, no taparnos los ojos; realizar un análisis crítico, tener criterio, mucho respeto a la diversidad de opciones y carismas”, son algunos de los requisitos que nos plantea el pensamiento de Romero para enfrentar los problemas que actualmente aquejan a la niñez y juventud salvadoreña.

Hernández dejó en claro que para Monseñor Romero, la juventud era un elemento primordial en su lucha diaria por preservar la dignidad del ser humano. En su homilía del 28 de octubre de 1979 hizo un llamado a la juventud: “no pierdan el ansia nunca, pero no la busquen en caminos torcidos”.

Con estas palabras el religioso “hace un llamado a la reflexión y luego les llama tierra fecunda, ustedes van a renovar , él les invito a tener compromisos y acciones con los excluidos”.

Recordó que Romero dejó además una propuesta educativa: “servir y no servirse de los demás, dar a los demás  no aprovecharse. Debemos tener esa propuesta y no ser una masa pasiva. Monseñor Romero nos da su legado, nos da su camino. La formación de los jóvenes depende en gran medida de los adultos, pero también de la misma juventud”, expresa Hernández.

Lo fundamental por ello para orientar a las nuevas generaciones de parte de los adultos, es imitar las acciones de su pastor y a los jóvenes echar a andar esas ideas. “Monseñor no hizo otra cosa que seguir los pasos de Jesús, como sacerdote, predicando; como profeta, que denunció la injusticia y anunció a la vez el reino; y como rey, se lució en el servicio a los excluidos”, consideró.

“Hay que darle a la juventud, a la niñez de hoy, una sociedad, un ambiente, unas condiciones donde pueda desarrollar plenamente la vocación que Dios le ha dado…”, dijo Monseñor Romero, en la homilía celebrada aquel 16 de junio de 1977.
“Él fue un hombre de oración, fue florido y dio frutos porque estaba muy metido en Dios”, aseguró Monseñor Ricardo Urioste.

Las jornadas conmemorativas se mantendrán toda esta semana en la Cripta, y el sábado 19 de marzo está programada la jornada central con la tradicional procesión de los farolitos y la solemne misa en la noche. Además se tienen previstos actos culturales, religiosos entre otros en nombre del pastor.
Cortesía: 
Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino

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